Luego de 14 partidos consecutivos sin perder en el plano local, el equipo de Libertad cayó ayer por la mínima diferencia, de visitante, ante Tacuary, en un partido en el que hizo todo lo posible por llegar al gol, pero las múltiples intenciones ofensivas quedaron anuladas por la sólida muralla defensiva del rival, que se puso en ventaja, de tiro penal, a los 35 minutos del primer tiempo. Desde el pitazo inicial, Libertad fue el equipo que tuvo el dominio del balón y las salidas rápidas, a través de Osvaldo Martínez y Manuel Maciel, pero todo intento de ataque quedaba en eso: en el intento. El goleador histórico Juan Samudio, estuvo la mayor parte del partido absorbido por la marca de los jugadores de Tacuary, mientras, el dueño de casa, por medio de contragolpes, creó aisladas jugadas de peligro a la defensa liberteña, que al igual que el resto del equipo, estaba más preocupada en subir al área rival. Rubén Israel probó todas las variantes tácticas que pudieran romper el murallón ofensivo de Tacuary, pero ni los ingresos de Nelson Romero, el “abre latas”, ni de Juan Olivera, para ganar por arriba, ni de Hugo Lusardi, para desbordar por izquierda y crear peligro en las pelotas paradas, inquietaron al portero Roberto Acosta. Y fue así que, luego de 95 minutos de un monólogo de Libertad, los gumarelos salieron derrotados de una lucha, de la que no bajaron los brazos hasta el pitazo final. Esta situación duele sobre todo porque el martes, el equipo paraguayo fue eliminado de la Copa Sudamericana por el campeón uruguayo, Defensor Sporting. Pero no queda otra que levantar cabeza, porque queda mucho camino por recorrer y el “Tetracampeonato”, es un objetivo muy posible de alcanzar. El fútbol siempre da revancha, y este miércoles el equipo de Libertad ya la tiene frente al Sportivo Luqueño. Sería realmente importante que la hinchada, muy al contrario de lo que se vivió en el “Béttega”, apoye desde las gradas al Tricampeón del fútbol paraguayo que, como ocurre en todo el mundo, no está exento de un tropiezo.

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